Amigo Bartolo:
Hoy, ante la proximidad de los Carnavales en nuestro pueblo, me acompaña tu recuerdo.
De profesión constructor, siempre tuve tu ayuda en el momento oportuno.
En mi vieja casona aparecen problemas cuando menos se esperan: una teja movida por el viento, un canalón descolgado… y siempre tú, acudiendo a la llamada desesperada de la amiga que te necesitaba. Esos momentos no se pagan con dinero… sí con afecto… el que yo te mantengo aún después de fallecido.
Los dos teníamos esos ratos de enfado, (en eso nos parecíamos), ante cosas que no aceptábamos como buenas, como el año en que los caballos en Flores casi nos arrollan en nuestra caseta con los niños de por medio.
Pero siempre se podía hablar contigo en los momentos serios, cuando aparecía un problema y a la vez, eras especial para la juerga… te transformabas en un chiquillo de mirada traviesa que quería disfrutar del momento.
Tomé la fotografía que adjunto en un carnaval. Pasabas por mi puerta. Estás en tu papel: muy serio… pero en el fondo muerto de risa.
Quiero, en estos carnavales, que ya no estás entre nosotros, hacerte desde mi blog, este pequeño homenaje. Fuiste bueno con mi familia y estuviste siempre que te necesitamos.
Todo mi cariño: Alicia.
Alicia.
ResponderEliminarEl recordar a tus amigos te honra. En efecto, Alicia, has aprendido a reirte de las dificultades, que nunca nos faltan. Así siempre tendrás motivos para la sonrisa.
Yo intento seguir tu consejo, pero, además, le añado el vivir con intensidad. Ya sabes, hay que exprimir las vivencias como si cada una de ellas llegara a nosotros por última vez. Habrá quien crea que eso es pesimismo, pero, te aseguro que todo adquiere un sabor especial.